16 de febrero de 2017

Para terminar... ¿postre o café?

Cuando escucho esta frase siempre tengo la esperanza de recibir una grata sorpresa y de que haya algo que culmine mi delicioso menú con un buen sabor de boca.

Me encanta la nueva tendencia de postres que pueden ser dulces o salados. Al igual que al ir a desayunar unas veces te puede apetecer un desayuno dulce y otras te inclinas por uno salado, lo mismo sucede con los postres.

A eso debemos añadir que los postres deben dejar de ser el plus para elevar el ticket medio y equilibrar con el precio el escandallo del menú para convertirse en algo más.

Se debe innovar y se debe buscar tanta e igual calidad que la que perseguimos con el resto del menú. No podemos basarnos en poner un hojaldre o un helado en función del precio al que te lo vendan y del escandallo ya que la calidad difiere mucho.

Esto influye a la hora de pedir postre. Si alguien recuerda aquel helado tan maravilloso no se resistirá a pedirlo nuevamente lo que hará que vendas muchos más postres, mientras que de la otra forma, al no recordar la alta calidad te quedarás sin tu escandallo tan bien diseñado.

Lo importante no es una tarta de postre con un gramaje alto, si no la calidad de ese gramaje que puede ser inferior en peso pero con un sabor, textura y elaboración impecables.

De la misma forma que en platos o entrantes, la calidad del postre no debe estar en la barrera de 5€ con un escandallo inferior al euro. No es sólo cuestión de precio, debe ir acorde a la calidad y experiencia de tu oferta.

Hay que recordar que según estudios más de la mitad del público cuando lee la carta mira los postres antes de elegir su primer y segundo plato, incluso en algunos casos en restaurantes hay gente que sólo va por el postre.

Es el punto y final de la comida, es lo que nos dejará un buen recuerdo de la misma, nuestra última perspectiva y la que forjará la valoración de la experiencia, por lo que su valor es importantísimo.

Eso mismo debe aplicarse al café o té, que no es solo una commodity. Además de pensar si es Robusta o Arabica hay también que tener en cuenta que dentro de las tipologías existen cinco categorías en función de la calidad de los granos. Ese buen té o café te puede dar un valor añadido. Un sabor inigualable y disfrutar de una sobremesa con la soledad del momento o la compañía en la que te encuentres.

Pero justamente aquí, en el tema café, no sólo aporta valor añadido si no que además te puede ayudar aún más en costes con cosas tan sencillas como la necesidad de servirlo con más o menos leche, de ponerle menos edulcorantes o simplemente ahorrándote costes indirectos que pueden dejarte el café en el mismo precio independientemente de que sea bueno o malo.


Todo para terminar muy satisfechos con la experiencia.
Repetiremos?

Seguro.


Gonzalo Mateos 
Es un profesional de la estrategia y expansión de negocios y productos con experiencia de más de 15 años.  http://www.expansionyestrategia.com/